La comezón del siglo XXI o cómo mantener unida a la familia en este tiempo




Reseña de la obra


1. La comezón del siglo XXI o cómo mantener unida a la familia en este tiempo

Valentina León Vega
Psicóloga Clínica y Especialista en Terapia Familiar
Directora de la Maestría en Terapia Familiar
Universidad Católica de Santiago de Guayaquil

“Abuelas, abuelos, niñas y niños. Las generaciones, los tiempos, no chocan, se continúan, se solapan”
- Javier Urra

El problema con el que nos enfrentamos, no es el cambio, sino el ritmo con el que se da el cambio. Dentro de este aspecto, parece que la familia está viviendo la comezón del siglo XXI, llevándonos a creer que está más amenazada que nunca. Sin embargo, el núcleo familiar sigue siendo un espacio irremplazable en la tarea de cohesionar y solidarizar a sus miembros.

Según estudios recientes, los hombres tienen más miedo a la hora de comprometerse en una relación para formar una familia, el índice de divorcios sube cada vez más, los números estadísticos nos hablan del aumento de personas que prefieren vivir en soledad, de parejas que retardan la llegada de los hijos, es muy común en nuestra sociedad ver cómo las relaciones familiares pasan a un segundo plano, y prima la competencia por el estatus o la persecución de una posición económica. Las cifras nos muestran la evidencia. De una u otra forma podemos manifestar que la familia está en crisis.

¿Significa esto que la familia morirá o desaparecerá? Nada más errado. El núcleo familiar no ha muerto, más bien han surgido nuevas formas de familia, dando paso a la posibilidad de hablar sobre ella en plural: familias. Familias divorciadas, monoparentales, reconstituidas, emigrantes, homosexuales, en fin... hablamos de una diversidad de formas. Familias que están inscritas en el fenómeno de globalización, al que se suman los avances científicos, la omnipresencia de los medios de comunicación de masas e Internet en un contexto de crecientes desigualdades económicas y sociales.

¿Adónde nos llevan estos cambios? ¿Cuál es el ABC para las familias de hoy? ¿En qué deben volverse expertos padres, madres, abuelos/as, tíos/as e hijos? Abordemos entonces algunos problemas básicos que al visualizarlos, nos pueden ayudar a que el tejido familiar se fortalezca.

Problema 1: Consumitis aguda

Las familias de hoy viven para la adquisición de bienes, están enredadas y a los pies de una sociedad de consumo cuyo materialismo ha hecho perder los objetivos familiares, tanto afectivos, instrumentales y espirituales. Preguntémonos: ¿De qué nos sirven la ropa de marca, el televisor plasma, el sinnúmero de aparatos electrónicos y tecnológicos, la muñeca de moda, el auto que aparece en el comercial que se transmite reiteradamente en la telenovela de mayor rating? ¿De qué nos sirven todos estos objetos, si en el camino para obtenerlos trabajamos el triple, olvidamos comunicarnos con nuestra pareja, con nuestros hijos, con nuestros padres al punto de que nos convertimos en extraños en nuestro hogar? ¿Cómo ponerle un atajo a esta situación para no caer en los excesos?

Solución posible: Retornemos a la sencillez de las épocas en que la publicidad no se instalaba dentro de nuestras casas y dejemos de lado el afán de tener y acumular. En el afán consumista abrazamos con fuerza el éxito fácil, la inmediatez y la importancia del presente, olvidándonos cuáles son las actividades, los momentos, los espacios que pueden unir a los miembros de las familias.

Ayudemos a nuestros hijos a enfrentar la presión del consumo, transmitamos la enseñanza de no decir sí a las demandas comerciales, no pongamos dinero a la disponibilidad de ellos. Debemos enseñarles a consumir de manera racional, a minimizar el mensaje consumista de felicidad: Si tienes tal objeto serás feliz, te querrán más. De esta forma podrán incrementar la capacidad crítica, pero en primera instancia demos el ejemplo. Nosotros, como padres, no nos dejemos alucinar por lo efímero, lo fácil, lo rápido, lo light. Eduquemos a nuestros hijos en el amor al ser humano, a los animales, las plantas, el agua, la naturaleza, hagamos crecer su sensibilidad.

Problema 2: Comuniquitis audio-visual aguda

Internet, televisión, celulares y otros objetos han llevado a las nuevas generaciones a relacionarse de una manera muy distinta con los otros, a ponerse en el lugar de dueños de la verdad, dejando a un lado las capacidades y valores de antaño.

Posibles soluciones: Abuelos y padres deben contactar a las nuevas generaciones con el pasado, con las raíces del tronco familiar, ayudarlos a recuperar el respeto por el pasado y por lo tanto de sus orígenes. A su vez las anteriores generaciones deben respetar las nuevas capacidades de nuestros hijos.

Debemos ayudar desde muy pequeños a nuestros hijos a utilizar de forma racional las tecnologías y al mismo tiempo incentivar el contacto físico, el diálogo y el juego con sus iguales y con su familia nuclear y extensa. De más está decir, que los padres deben apelar también a esta racionalidad en el uso de las TICS.

Problema 3: Desautoritis aguda

Si juntamos el apego consumista a la explosión de información científico - tecnológica, nos encontramos frente a familias cuyos progenitores han perdido la autoridad. Padres confundidos en la sobreoferta de información de los medios de comunicación. Padres agotados por el exceso laboral. Padres sin poder. Y frente a esto, hijos sin guía para el arduo camino que les toca.

Posibles soluciones: Retomar el proceso de jerarquías al interior de las familias. Dar apoyo y conducción a nuestros hijos. Los padres deben ser solidarios con los hijos, pero también firmes y seguros en la conducción de los mismos.

Conclusión

Solo falta afirmar un vector que atraviesa el logro de estas posibles soluciones: el amor. Volvamos la cara al amor al interior y exterior de las familias, el amor que nos ayuda a valorar lo realmente importante, a apreciar el respeto al otro, a disfrutar con el otro.

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2. TESTIMONIO


Mgs. Lourdes Hernández

Los seres humanos estamos en constante búsqueda de verdades fijas y universales, así nuestro medio nos ofrece muchos caminos para llegar a aquella tan anhelada meta. En conversaciones simples y cotidianas experimentamos el aprendizaje por doquier y saboreamos, degustamos y digerimos diariamente las mil y un delicias hacia las cuales estamos tentados y podemos acceder. Y si las personas con tan distintos paladares tenemos la capacidad, el interés o la necesidad de acceder a él, lo hacemos.

Como psicóloga clínica un día tomé la tan acertada decisión de ser parte de la tercera promoción de la Maestría de Terapia Familiar Sistémica y mi inquietante universo repleto de realidades fijas, cambió; las verdades estáticas se diversificaron, las certezas se convirtieron en incertidumbres, los obstáculos se transformaron en más posibilidades. Si, y mi libertad, así como el ser humana ahora van de la mano con mi ser profesional. Se revalorizaron los consensos, se contextualizó y reformuló la formación.

 

Como psicóloga clínica un día tomé la tan acertada decisión de ser parte de la tercera promoción de la Maestría de Terapia Familiar Sistémica y mi inquietante universo repleto de realidades fijas, cambió; las verdades estáticas se diversificaron, las certezas se convirtieron en incertidumbres, los obstáculos se transformaron en más posibilidades. Si, y mi libertad, así como el ser humana ahora van de la mano con mi ser profesional. Se revalorizaron los consensos, se contextualizó y reformuló la formación.

La luz de los sistemas complejos me iluminó y al darme un día cuenta mi creatividad se despertó. El modelo sistémico en Terapia Familiar me dio los instrumentos y herramientas para dar un giro de 180 grados como ser humano y como profesional. El currículo de la maestría nos entrega los elementos esenciales para "permitirnos" a los profesionales acceder a un conocimiento liberador y esperanzador, a partir del cual los legados de la ciencia tradicional se reconstruyen y se conciertan bajo la visión regidora de los sistemas complejos. De pensar en un constante causa y efecto acerca de lo que aqueja a mis consultantes, pasé a pensar en un continuo proceso circular donde se construyen (erigen) evolutivamente nuevas y mejores posibilidades de intervención.

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3. MAESTRIA EN TERAPIA

FAMILIAR SISTEMICA: UN DESAFIO ACTUAL
Hna. Janet Aguirre P. - FMA

La cultura contemporánea disgrega las referencias fijas, estáticas, universales, multiplicando los modelos y concepciones de la vida, de los enfoques y experiencias. En una época de cambios, o más bien en un cambio de época, en la que los modelos tradicionales de familia se ven movilizados, la necesidad de capacitarnos de manera inter-multi y transdisciplinaria, es una urgencia que nos dota de herramientas prácticas para acercarnos y acompañar a la familia actual.

La Maestría en Terapia Familiar Sistémica es la oportunidad para romper paradigmas lineales y excluyentes y adoptar un enfoque circular, inclusivo y sistémico en donde todos los que interactuamos con la familia desde las distintas áreas, podamos participar enriqueciendo la calidad de servicios y respuestas a ella, a la comunidad, a la sociedad.

Familias, comunidades, organizaciones participan de las mismas dinámicas internas, cambios en sus ciclos vitales, reglas, roles, jerarquías, requiriendo de nuevas técnicas de abordaje. El compromiso de quienes intervienen como docentes y maestrantes es desafiante, sin embargo el aporte social es motivante.

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(continúa en edición impresa)