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Carrera de Trabajo Social - Investigación y Formación PDF Imprimir E-mail

Trabajo Social, Investigación y formación académica

Sandra Mendoza

 

Disciplina científica o tecnología social son debates, aún sin superarse en América Latina, en torno a la génesis de la profesión. Nos ocuparemos de analizar las posiciones teóricas y paradigmas con los que nos hemos ido co – construyendo como profesión en la región; y, con las que nos hemos ido identificando e incorporando como Carrera de Trabajo Social de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.

 

Existe coincidencia entre los teóricos del trabajo social hispano y latinoamericano de que “….los principales pilares de la fundamentación epistemológica y metodológica del Trabajo Social están claramente inspirados y vertebrados en el proceso de acción-reflexión-acción. Situando la investigación como finalidad que no se agota en la búsqueda del conocimiento, sino que pretende vincular el proceso de conocimiento de la realidad a los procesos de transformación de la misma”. (Llobet et al., 2001. Disponible rabida.uhu.es/dspace/bitstream/10272/228/1/b15138549.pdf)

 

Una breve revisión histórica da cuenta de cuan imbricada ha estado nuestra profesión desde su génesis con la investigación social. De hecho, “la primera impulsadora de la creación de la primera Escuela de Trabajo Social, Mary Richmond, señala que no puede dar un mejor consejo a los trabajadores sociales del servicio familiar de casos que el de estudiar y desarrollar la parte de su esfera de actividad que atañe a las investigaciones sociales,”. (Acero. Disponible

http://revistas.ucm.es/trs/02140314/articulos/CUTS8888110035A.PDF)

Retomando el análisis de nuestra Carrera, es posible afirmar que ésta ha estado incidida por las corrientes del pensamiento y escenarios socio – políticos de América Latina. Creada en 1960 por el Club Rotario de Guayaquil como Patronato de Servicio Social, se puede determinar que en esta primera etapa su accionar:
“….respondió a los requerimientos sociales y políticos que los países de América Latina implementaron en réplica al proceso gestado en Cuba. La concepción y metodología de intervención en lo social estuvo fuertemente marcada por los planteamientos y formas de trabajo e Alianza para el Progreso y el Cuerpo de Paz; mediante los cuales los técnicos actuaban en comunidades urbanas y rurales marginadas y en con grupos étnicos con el objetivo de implementar programas y proyectos para satisfacer “necesidades sociales” desde los parámetros de la cultura occidental”. (Larrea. 2005. Pág. 3)

 

La década del 70 gestó un hito importante para la profesión: el denominado proceso de reconceptualización que estableció un quiebre teórico y metodológico con la fase desarrollista del Trabajo Social, en contexto de emergencia de movimientos políticos marxista. En esta etapa si bien, el referencial teórico estuvo basado en el materialismo histórico, sin embargo continuaron prevaleciendo los modelos y prácticas sociales asistencialistas, agravadas por la falta de mediaciones para la intervención profesional, abriéndose una brecha entre la teoría y la práctica real, con prevalencia de posturas ideológicas que dejaron fuertes huellas en algunos países, entre ellos Ecuador, al haber prevalecido los discursos sobre la construcción del conocimiento; lo que determinó que, en el caso específico de nuestra Carrera se llegue tarde a nuevos escenarios sociales, encontrándonos a inicio del siglo XXI frente a: “Una formación profesional que las décadas de los 80 y 90 no genero en sus egresados las competencias requeridas en el campo de lo social, tales como: Capacidad de aportar al desarrollo organizacional, al desarrollo del talento humano; y, de incidir en la puesta en marcha de nuevos modelos de gestión social o de generar su mejora continua.
Manejo de racionalidad de proyectos y planes estratégicos, para la consecución de una administración basada en resultados y gestión de calidad, incorporando procesos de medición de impacto social.
Capacidad para diseñar y recrear modelos de gestión descentralizados según la naturaleza de sus programas y proyectos sociales, que procuren el desarrollo de sinergias y la creación de redes, que renueven las instituciones sociales, que promuevan el desarrollo local-social, a fin de generar la accesibilidad de derechos de los diferentes actores en territorio.
Manejo de métodos y técnicas especificas de atención a vulnerabilidad social y su contraparte: desarrollo de proyectos de vida, fortalecimiento de capacidades y potencialidades de personas, familias y grupos frente al reconocimiento de sujetos sociales antes invisibles y/o surgimiento de nuevas problemáticas sociales y acumulación de antiguas que demandan salidas a nivel macro y micro social.” (Mendoza. 2007. Pág. 6)

 

Otros países pudieron superar prontamente esta etapa ideologizante de la profesión en Sudamérica. Y, con ello han venido aportando en el desarrollo organizacional y el posicionamiento de teorías y métodos para el desarrollo de capacidades y potencialidades de la familia y la persona humana. Al respeto Nora Aquín et al (2003. Pág. 37), señala “como obstáculo epistemológico de la profesión la sobre ideologización y el metodologismo,… preocupándose poco por la producción teórica que, en caso de realizarse, se la hace desde perspectivas globalizantes, distantes de la realidad y montadas sobre discursos ideologizantes”. De hecho, la brecha entre las temáticas que se presentan en eventos académicos y las preocupaciones de los profesionales en ejercicio es una interacción que merece ser investigada.

 

Como contrapartida, esta postura teórica metodológica de la profesión es una de las más cuestionadas por determinada corriente latinoamericana de trabajo social que prevalece en los organismos corporativos académicos del Trabajo Social, cuya perspectiva de análisis cuestiona la formación académica para lo que ellos denominan el “eficientismo de las políticas y los servicios sociales”, al no responder –afirman- a la desigualdad social que conlleva un claro incremento y complejidad en las formas de exclusión social. (Montaño. 2002)

 

Continuando con este debate, Quintero (2001. Pág. 3), señala que a raíz del movimiento de reconceptualización que marcó el desarrollo profesional en la década de los setenta, varias áreas del saber fueron marginadas de la formación universitaria, frente a lo cual afirma que la propuesta es que el profesional de Trabajo Social “asuma una visión holística del mundo, una cosmovisión diferente del mundo, que le permita aprehender la realidad en toda su complejidad y le proporcione recursos para ser competitivo y asertivo en el ejercicio profesional”.

 

En el análisis del Trabajo Social en las décadas 80 y 90, se puede avizorar dos posiciones bajo el paraguas del Trabajo Social Crítico. Marcadas por los procesos de “ajuste macroeconómico”, estas décadas se caracterizaron por una restricción de la intervención del estado en las políticas sociales, que pasaron a ser “más selectivas que universales, más exclusivas que inclusivas, más desagregativas que integrativas y más disolutivas que cooptativas, las cuales determinaron radicales cambios en la racionalidad de la operación de los servicios sociales. (Carrera de Trabajo Social. 1998. Pág. 5). Por un lado, se encuentra el denominado proyecto ético – político de la profesión imbuida de la perspectiva teórica metodológica de la ontología de Marx y otras corrientes críticas, entre las que se señalan:
… la línea de Habermas, o del pensamiento crítico de la Escuela de Frankfurt, o incluso en la perspectiva de ciudadanía que viene de Marshall, se desarrolla en nuestra profesión una producción intelectual que iría, en la década del 90, a marcar el debate más profundo y avanzado sobre temas como: la historia y la función social del Servicio Social; el Estado y las políticas sociales; la cuestión metodológica; la reestructuración del capital, el neoliberalismo y la reforma del Estado; desencadenando un proceso intelectual y político de significativa relevancia. (Montaño, 2002)
Por otro lado, considerando estas últimas corrientes pero a “mas de”, incorporando “el paradigma contemporáneo de la Convergencia, del holismo, de la complejidad y situándose al nivel que exige este período de transición, de incertidumbres y construcciones alternativas”, surge y coexiste una nueva corriente crítica del TS que tiene en Teresa Matus a su mayor exponente; y, que es tendencia emergente en las construcciones teórico metodológicas del Trabajo Social contemporáneo.

 

Identificándose con esta corriente de pensamiento, la Carrera de Trabajo Social de la UCSG, adelantándose una década a la concepción de desarrollo humano y estado de derechos hoy posicionada en nuestra sociedad, recibió el nuevo siglo dando inicio a una nueva etapa y pasó a denominarse Carrera de Trabajo Social y Desarrollo Humano; introduciendo un pensum encaminado a potenciar la gerencia y el liderazgo social en la formación de sus profesionales, introduciendo –para ello- nuevas racionalidades en los proyectos de investigación, desarrollo e impacto social (Proyectos IDIS) y en los modelos de gestión social y de intervención profesional, a fin tributar a procesos de innovación y modificación de concepciones asistencialistas en las instituciones sociales, de manera que éstas incorporen los enfoques de desarrollo y de derechos.

 

Este cambio respondió, ante todo, al sentirse fuertemente una formación teórica divorciada tanto del quehacer profesional tradicional cuanto de las nuevas demandas de intervención; ante viejos problemas acumulados y nuevos problemas emergentes en una sociedad cada vez más compleja y cambiante. Y, ante la exigencia de nuevas miradas teóricas y metodológicas en los análisis e intervenciones, al sobrevenir escenarios de: Pobreza y exclusión como concepto más complejo que remite a capacidades, oportunidades, apoyos, vínculos, desde concepción de desarrollo humano y calidad de vida.

 

Cambio en la estructura y dinámica de las redes familiares y comunitarias y la ruptura del modelo de varón sustentador y del modelo tradicional de familia.

El Desarrollo Humano y sus dimensiones como referente en la construcción de políticas sociales.
Posicionamiento de paradigmas de Desarrollo Local y Sustentable.
Reestructuración en red del tejido económico global y local
Mayor movilidad de la población a escala local y global; -incrementándose la migración y la vida urbana

Fragilización de las identidades y vínculos comunitarios tradicionales y nuevos conflictos relacionados con ejes de diferenciaciones de género, étnicas, generacionales, culturales.
Aumento de brecha en sociedad del conocimiento, generándose procesos de fragmentación y dualización social: minoría de personas, muy cualificadas y competitivas laboral, económica, social y políticamente vs. grandes grupos poblacionales descualificados. (Mendoza. 2007. Pág. 7)

 

Se asumió estos nuevos escenarios como oportunidad de intervención en el sistema organizacional; pues, al entrar en crisis los servicios sociales de corte asistencialista, la profesión ha sido exigida de responder con estrategias mediante las cuales, las instituciones sociales se conviertan en organizaciones con criterios de sostenibilidad, competitividad e interés colectivo que apunten a logros de desarrollo social. Esto ha implicado el estudio de modelos de gestión que incorporen enfoques de desarrollo y de derechos en los servicios que prestan. En este marco, la Carrera de Trabajo Social de la UCSG, ha venido –en la última década- construyendo y recreando procesos de validación del perfil profesional en base a competencias de desarrollo humano, como un hecho imperante, si se considera la compleja trama de interacciones en las que el Trabajador Social actúa. La opción académica, ha estado dirigida a formar en la gestión del conocimiento; desarrollando en sus egresados competencias teóricas y metodológicas que le permitan incidir en la generación de capacidades y oportunidades de desarrollo del ser humano y fomento de la solidaridad y equidad social en los ámbitos y organizaciones donde actúen profesionalmente. De esta manera el paradigma de desarrollo humano ha venido constituyendo un referencial en la gestión del conocimiento, para ir configurando nuevas y recreadas formas de intervención profesional. Constituye un interés específico, determinar si esta fase ha generado investigación desde la docencia y competencias investigativas en sus egresados-as, en contexto en que la producción investigativa se viene constituyendo en preocupación prioritaria del Trabajo Social Contemporáneo.
En las Conclusiones del XIX Seminario Latinoamericano de Escuelas de Trabajo Social, se señala la necesidad de profundizar en las redes de investigación y en el debate de las diferentes concepciones teóricas. Esto último, constituye un espacio ganado por la segunda vertiente del Trabajo Social Crítico que en el mencionado evento tuvo como sus exponentes principales a Teresa Matus y a Elizabeth Larrea.

Entre las principales conclusiones que atañen a la investigación puede leerse:

  • Asumir la investigación como competencia para el ejercicio profesional y como área de conocimiento.
  • Proponer opciones curriculares que posibiliten el ejercicio mismo de la práctica investigativa, durante el propio ciclo académico de los estudiantes.
  • Una profesión –señala Alayón- carente de investigación o insuficientemente desplegada, quedará irremediablemente reducida a una práctica repetitiva y escasamente lúcida para enfrentar los complejos desafíos actuales y futuros de la realidad social de nuestros países.
  • Por último, se hace referencia a la importancia estratégica de fortalecer en los Planes de Estudio la formación en investigación y de llevar adelante estudios rigurosos sobre el funcionamiento institucional que permitan ir concretando (si no se pudieran realizar cambios de carácter general), modificaciones puntuales o graduales, en los procedimientos administrativos y en las formas de atención que, a la par de ir mejorando la prestación de servicios, acumule estratégicamente fuerzas para la concreción de nuevos y mayores cambios. (ALAEITS. 2009 http://www.ts.ucr.ac.cr/html/alaeits/binarios/alaeits-documen-es-00017.pdf)
Lo planteado no es desconocido por la propuesta académica de la Carrera de Trabajo Social y Desarrollo Humano de la UCSG que definió como Objeto del Trabajo Social: “El proceso de mediación socio-educativa entre el subsistema social, sus políticas, dinámicas y discursos técnico-instrumentales y las prácticas sociales de sujetos y escenarios vulnerables y en riesgo” (Larrea. 2005. Pág. 10); incorporándose posteriormente, “las dinámicas de inclusión y generación de oportunidades de desarrollo para y desde actores sociales” (Mendoza. 2007. Pág. 7), al recrearse su pensum en tres sistemas fundamentales:
  1. Innovación y mejoramiento de calidad de servicios sociales desde una concepción de derechos y responsabilidad social;
  2. Política pública y gestión territorial con enfoque de derechos, empoderamiento y participación de los sujetos sociales;
  3. El ser humano y la calidad de sus interacciones en espacios vitales: bienestar psicológico y proyecto de vida.
Los nuevos escenarios sociales y demandas académicas a la universidad ecuatoriana, conducen necesariamente a una revisión del pensum; lo cual, nos lleva ubicarnos en nuevos escenarios pero con las mismas preguntas esenciales de nuestra profesión; las mismas que enrumban su objeto de estudio así como las estrategias investigativas: Sobre qué trabajamos, -Cómo trabajamos; - Para qué trabajamos. Rozas (2009)

BIBLIOGRAFÍA

Acero, Cándida.(2001). La investigación en Trabajo Social. http://revistas.ucm.es/trs/02140314/articulos/CUTS8888110035A.PDF

ALAEITS. (2009). Seminario Latinoamericano de Escuelas de Trabajo Social. http://www.ts.ucr.ac.cr/html/alaeits/binarios/alaeits-documen-es-00017.pdf
Aquín, Nora. (2006). Reconstruyendo lo social: prácticas y experiencias de investigación desde el trabajo social. Buenos Aires: Espacio
Larrea Santos, E. (2005). Proyecto de racionalización de la malla curricular de la Carrera de Trabajo Social y Desarrollo Humano. Universidad Católica de Santiago de Guayaquil
Larrea Santos, E. (2009). Conferencia Trabajo Social y Práctica Profesional. XIX Seminario Latinoamericano de Trabajo Social. Recuperado de http://www.ts.ucr.ac.cr/slets-19-virtual.htm
Llobet, M., Cortez, F., y Alemany, R. (2001). Proyecto de Investigación Acción en Trabajo Social. Universidad de Barcelona. rabida.uhu.es/dspace/bitstream/10272/228/1/b15138549.pdf
Mendoza Vera, S. (2007).Plan Estratégico de la Carrera de Trabajo Social y Desarrollo Humano presentado en elección indirecta de directores de carreras. Universidad Católica de Santiago de Guayaquil
Mendoza Vera, S. (2009). El Paradigma de Desarrollo Humano en la Gestión del Trabajo Social. Boletín Electrónico SURA No. 161. Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica. Recuperado de http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/sura/sura-0161.pdf
Montaño Barreto, C (2002. Ladran Sancho, señal que cabalgamos: Réplica a algunos ensayistas desconcertados, Boletín Electrónico SURA No. 66. Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica. Recuperado de http://www.ts.ucr.ac.cr/suradoc.htm
Rozas, Margarita. (2009). Conferencia sobre Políticas Sociales y Trabajo Social. Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. (Paper)

Quintero Velásquez, Á. (2001). Alternativas metodológicas de Intervención. Boletín Electrónico SURA No. 57. Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica. Recuperado de http://www.ts.ucr.ac.cr/suradoc.htm