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Antecedentes

En la mente del dinámico rector siempre estuvo la formación de la biblioteca general, pues gracias a donaciones de personas e instituciones amigas, había apenas pocos libros, de manera que era necesario ampliarla. Inicialmente funcionó en un local de 100 metros cuadrados, ubicado en la terraza del edifico principal, donde además de la estantería había que habilitar el resto del salón con mesas para lectura y la oficina administrativa. Había un solo fichero y una fotocopiadora thermofax, para uso de toda la universidad, en un espacio que se reducía con el avance de las necesidades.

 

El doctor Ortega Moreira vivía una irradiante fe que contagiaba a sus cercanos colaboradores, deseosos de seguir su ejemplo. Las misivas enviadas por él a distinguidas personalidades dieron como respuesta la donación efectuada en noviembre de 1967 por los familiares del extinto caballero doctor Francisco Illescas Barreiro, con la cual se pudo financiar parcialmente la construcción de la biblioteca, que se concluyó con aportes estatales.  Consistía en la cesión de un documento de crédito aceptado por una cifra significativa, dinero destinado para un viaje a Europa de la esposa y el hijo del fallecido. La Universidad dispuso que la insinuación judicial y la ejecución del crédito estuvieran a cargo del doctor Hugo Moreano Jarrín hecho lo cual se encargó al arquitecto Alamiro González Valdebenito el diseño del edificio.

 

Lamentablemente su proyecto pese a que conservaba la línea del edificio principal, no fue realizado.La biblioteca tenía mucha literatura histórica, filosófica, moral y jurídica, pero muy poca de carácter técnico. El consulado de Alemania Federal y el de los Estados Unidos de América donaron importantes obras y filmes, con lo que se pudo enriquecer la información científica, pero aún eran insuficientes, por lo que se inició  el canje de textos y se impulsó la idea de formar un pequeño museo, catalogar los planos cartográficos. Con los años ha habido un notable avance en las adquisiciones que se realizan, gracias a las tasas que cubren los usuarios que adquieren especies valoradas para realizar diferentes trámites.